Diario Junio
La Fiesta Nacional del Surubí: una celebración del doble discurso de una sociedad quebrada
Amamos nuestros ríos, nuestros arroyos, nuestros humedales…al menos eso es lo que manifestamos en nuestros edulcorados poemas, canciones y relatos con los que presuntamente les rendimos homenaje. Sin embargo, la realidad es que los usamos como una gran cloaca en la que practicamos diariamente toda clase de atropellos. La “Fiesta Nacional del Surubí” en Goya -Corrientes- es una clara demostración de lo que decimos. Comencemos por los números, que según Paenza no mienten. 1.400 lanchas lanzadas a toda velocidad dejando cada una su huella en el agua del combustible que consumen en su desenfrenada carrera hacia los cebaderos, ¿10 litros por cada una? Un calculo modesto. Según la OMS, un litro de hidrocarburos contamina entre uno y diez millones de litros de agua dulce[i], o sea que de arranque la “Fiesta” provoca, con su promocionada largada, la contaminación de 14.000.000.000 (mínimo) catorce mil millones de litros de agua del río que decimos amar. Y otro tanto para regresar.
Publicado hace 1 hora